19>25 JULIO
En la provincia de Vizcaya, Getxo está en un pequeño alto, de ahí que muchos investigadores se inclinen por que la procedencia de su nombre sea, precisamente, el verbo en euskera ‘goititu’ (elevar). ‘Alturita’ sería la mejor adaptación. Ese sería el origen del primer núcleo de población, que con el tiempo ha ido acogiendo a otras zonas, en una amplia extensión: Algorta, Las Arenas, Neguri... Todos estos nuevos barrios son mucho más recientes, ya que mientras que del primer barrio existen noticias desde la Edad Media, los últimos fueron conformándose a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Otros dicen que Getxo proviene de gea o kea, en diminutivo; es decir, fuego pequeño. Y hay quien opina que es la palabra gallega ‘guaito’, un pez muy pequeño.
La historia de Getxo se remonta a la baja Edad Media, con el surgimiento de un núcleo de población alrededor de la iglesia de Santa María, edificada por un hijo natural de un descendiente del noble más antiguo de conocido linaje de la localidad, Fortún Sánchez de Getxo, que era descendiente a su vez de García de Basurto, el Tuerto. Alrededor de esta iglesia y de la casa del señor fue creándose un núcleo primitivo, cuya principal ocupación fue la de las armas, con las que acudieron a la reconquista y a otros hechos posteriores. Hasta finales del siglo XVIII sus habitantes fueron sobre todo agricultores, ganaderos y pescadores, con su propio barrio, aún hoy uno de los grandes atractivos de la localidad: el Puerto Viejo.
En el siglo XIX, sobre 1858, nace el por entonces exclusivo barrio de Las Arenas, que pronto se convierte en una zona turística de veraneo entre la clase acomodada gracias a su extensa playa. Para las clases altas surge además Neguri, en 1903, como residencia de invierno de familias adineradas provenientes principalmente de Bilbao y Madrid.
Con la construcción del puerto exterior de Bilbao y el levantamiento del muelle sobre la playa de Las Arenas, la vida comienza a transformarse para adaptarse a lo que hoy conocemos de Getxo. El turismo se desplaza hacia el puerto de Algorta y el barrio de Las Arenas adquiere un carácter residencial. A partir de los años 60, la construcción de viviendas se democratiza y fijan su residencia en el municipio gran número de familias de clase media.